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Ed Sheeran, el gran niño trovador


Ed Sheeran viene a Argentina: toca en el Estadio Unico de La Plata el 20 de mayo.
Foto: Peggy Sirota

"¡Vamos a mi casa para el gran final!", grita Ed Sheeran mientras se sube a una camioneta. Acaba de pasar la medianoche en Londres. Sheeran estuvo gran parte de la noche en un bar, pero incluso con su pelo colorado cubierto bajo una gorra de béisbol, la gente empezó a reconocerlo. En un momento el DJ pasó una de sus canciones, y sus amigos tuvieron que crear un escudo humano alrededor de él para que pudiera beber en paz. Todo esto lo puso un poco nervioso, razón por la cual nos vamos rápidamente hacia su casa en el West London para que siga la fiesta.

Esta noche, Sheeran está de festejo porque sabe que con su hit más reciente, "Shape of You", está por llegar por primera vez al puesto Número Uno en Estados Unidos. Es un tema ruidoso, funky y elegante, primer single de su nuevo disco, ÷ (se pronuncia Divide). En la celebración nos acompañan su novia, Cherry, y sus viejos amigos Zach, Nathan y Catherine, quienes lo han visto tocar desde su primer disco, The Spinning Man, cuando tenía 13 años. "Fue disco de madera", bromea Sheeran, ahora a los 25 años, sobre aquel LP. "Nada de oro. Vendí 100 copias."

Sheeran estuvo dándole duro esta noche: espresso martinis y shots de ron durante la cena, gin-tonics en el bar. Es mi cumpleaños, y en un momento me agarra el teléfono, saca una selfie de nosotros y la postea en mi Instagram, escribiendo: "Es mi cumpleaños, perras #london #hashtag # believe # achieve #inspiration". Anima a sus amigos a terminarse unas pintas con un cántico que termina: "Na na na na/Hey hey hey/¡Sos una puta!".

Al poco tiempo llegamos a su casa, un espacio de estilo industrial de cinco pisos, con paredes de ladrillo, pisos de madera y varios toques personales: un osito de peluche de Charmander Pokémon en su habitación, una pipa de agua con la forma de la cabeza de Benny Blanco en el living. También hay un estudio de grabación, un gimnasio y un bar, donde hace poco entretuvo a varios miembros del elenco de su programa preferido, Game of Thrones. Cuando llegamos, Sheeran le ofrece habitaciones a cualquiera que se quiera "poner sucio", y después se va a preparar tragos.

Con la probable excepción de Justin Bieber, Sheeran es la máxima estrella pop masculina. Pero el refinamiento de la máquina del pop es algo a lo que se resiste por completo. Su vida es una mezcla caótica de demasiada comida de pub, partidos de pool a las 3 de la mañana, shots durante la cena y decisiones impulsivas: "Si alguna vez necesitás un grupo para tu casamiento.", dice poco tiempo después de conocerme, y de enterarse de que tengo novia. "Yo siempre digo: 'Es gratis si estoy libre'. Siempre y cuando me des mucho alcohol y una cama, allí estaré." (Durante el tiempo que pasamos juntos, conocí al menos a tres amigos suyos en cuyos casamientos tocó.) No tiene filtro. "Qué mierda más potente allá arriba, man. ¿Quién fue?", pregunta después de salir del baño esta noche, hasta que un amigo admite que fue él.

Mientras su fama crece, aferrarse a una idea de normalidad es algo importante para Sheeran. Estuvo saliendo mucho con viejos amigos; incluso escribió sobre ellos en su nuevo single, "Castle on the Hill", un homenaje a su época de estudiante secundario rebelde en Suffolk, Inglaterra.

Alrededor de las 4 de la mañana, Sheeran sube para agarrar la guitarra y después se sienta junto a una mesa en la cocina. Luego toca durante dos horas sin parar, un concierto considerablemente más íntimo que los shows en estadios donde ha venido tocando por sí mismo, acompañado solamente de una guitarra acústica y un pedal de loop. Esta noche toca temas de ÷, al igual que varios inéditos que dice que planea usar en discos futuros. También acepta pedidos, incluyendo "Love Yourself", el hit Número Uno que compuso junto a Justin Bieber. "Sabías que 'Love Yourself' originalmente era 'Fuck Yourself', ¿no?", bromea antes de tocar aquella versión.

En resumen, éste es el talento de Sheeran: es una mezcla de trovador de la vieja escuela y un técnico del Top 40, un tipo que podría romperla en un barcito pequeño pero que también es uno de los compositores vivos más conocedores del pop. (También rapea sorprendentemente bien.) Su público son, en su mayoría, muchachas adolescentes, pero Sheeran es lo suficientemente talentoso para impresionar a alguien como Elton John, quien lo contrató con su compañía de management en 2011. "Puede escribir melodías con tanta facilidad", dice Elton, quien subraya "Thinking Out Loud", que ganó un Grammy en 2016 como la Canción del Año. "Van Morrison estaría orgulloso de componer eso. Me recuerda a cuando yo llegué a Estados Unidos, en 1970. Estaba todo listo. No había nada imposible. Lo que es una pena es que ahora todo el mundo suena como Ed Sheeran: Shawn Mendes, Justin Bieber."

"Perdoná, estoy un poco borracho", dice Sheeran después de pifiar una frase de un tema nuevo. Se detiene para armarse un cigarrillo y calentar una pizza. Después se sienta y toca "Perfect", un vals con guitarra rasgueada que está en ÷. Como la mayoría de las canciones que compone en estos días, trata sobre Cherry, a la que conoce desde la escuela secundaria y con quien se reencontró en una fiesta después de un show en Nueva York. Mantuvieron su relación en secreto durante un año, hasta que Taylor Swift los invitó a su fiesta por el 4 de Julio en Rhode Island y un amigo posteó en Instagram una foto de un cartel festejando su primer aniversario.

"Encontré un amor al que cuidar mejor que a mis secretos", canta Sheeran. "No merezco esto, querida, te ves perfecta esta noche."

"Me palpitan las glándulas lacrimales", dice Catherine.

"Dejame pensar en otro tema lacrimógeno", dice Sheeran.

"¡Por favor, no!", dice ella. El se levanta y prepara otro gin-tonic. "¿Están todos bien? Yo estoy muy bien."

Alrededor de las seis, es hora de dormir.


Sheeran tocando en la calle en Galway, Irlanda, en 2005, a los 14 años.
Foto: John Sheeran

Este año, Sheeran y Cherry estaban visitando un volcán en Islandia, cuando Sheeran ignoró las indicaciones de un guía, de no salirse de un determinado camino. Cuando se acercaban a un géiser burbujeante, la fina capa de suelo empezó a colapsar detrás de él, y le hizo hundir los pies en un agua de casi 100 grados de temperatura. Fue la primera vez que Cherry lo escuchó gritar. Le arrancó una de las medias, y con ella se le salió también la piel. "Todavía tengo estrés post-traumático", dice ella. El tuvo que ser trasladado en un helicóptero a un hospital. La pareja podría haberse ido a casa. En su lugar, siguieron con un viaje que duró seis meses. Sheeran, parece, realmente necesitaba dejar de ser una estrella pop por un rato.

El humor más común de Sheeran es incesantemente alegre. Pero admite que cada tanto "se raya". Esto le pasó en 2013, cuando consiguió ser telonero de Taylor Swift y se mudó a Nashville, la base de la gira. "Estaba en la mejor gira del mundo", dice. "Vivía en un país al que no pertenecía, en una ciudad en la que no conocía a nadie."

Empezó a beber alcohol. Mucho. Su compañero de composiciones más frecuente, Johnny McDaid, se preocupó por Sheeran cuando lo vio después de un show en Hollywood en 2015. "Estaba todo 'vamos, vamos, vamos'", dice McDaid. "Lo senté y le dije: 'Mirá, man, divertite todo lo que quieras. Pero cuidate, porque si se rompe ese elástico, puede que necesites mucho tiempo para recuperarte'."

Un solo comentario en Twitter podía arruinarle el día: "Todo el mundo estaba diciendo: 'Ed se está quedando pelado'. Y no me estoy quedando pelado. Pero me convencí de que era así. El pelo rojo es muy delgado, mi pelo está completamente bien. También en esa época estaba bastante gordo", añade, en referencia a su peso, "así que desarrollé un complejo acerca de dos cosas por las que nunca me había preocupado".

También perdió algunos amigos. "La lista de Forbes es una cagada", dice, en relación a un informe de la revista que indicaba que él había ganado 57 millones de dólares en 2015. "Recibía mensajes de gente con fotos de autos y decían: 'Quiero esto para mi cumpleaños, por favor. Es sólo 0,06 por ciento de tu ingreso anual'." (Terminó tirando el teléfono; usa un iPad para comunicarse, y un teléfono viejo para los familiares cercanos.)

Así que después de asistir a los Grammy el año pasado y ganar el de Canción del Año, Sheeran se salteó las fiestas y se subió a un avión en dirección a Islandia. Cuando él se curó el pie, la pareja viajó por zonas rurales de Japón durante un mes, de Hokkaido a Okinawa, donde podía pasear en el anonimato, "comer comida bizarra, reposar en aguas termales y esquiar".

Sheeran dejó de fumar y empezó a tomar mucho menos. En junio pasó tres semanas en Ghana por invitación de Fuse ODG, el cantante anglo-ghanés. Trabajando en la casa de Fuse, empezó a componer música con inspiración africana. "Cada vez que hacíamos una canción, él hacía una fiesta para la canción", dice. "Invitaba a más de 200 personas, y festejábamos por la canción hasta la mañana del día siguiente."

Sólo una de esas canciones, "Bibia Be Ye Ye", aparece en ÷, pero la libertad que sintió Sheeran en el viaje permaneció. Si el último disco de Sheeran, x, incluía ajustes de cuentas con ex novias, ÷ tiene canciones como "Happier", que compuso después de una boda, cuando se cruzó con su ex y su novio, a quien Sheeran siempre le había tenido rencor. "Pensé: 'Por supuesto, esto es lo que tenía que pasar'."

Elton dice que los viajes de Sheeran "le refrescaron el alma". "En estos últimos noté que él sabe que va a estar todo bien", dice McDaid. "Sabe que otra vez hizo algo increíble. Creo que se volvió a conectar con sus amigos y su familia, y siente que tiene un sostén."

Son las 11 de la mañana del día después del recital improvisado de Sheeran en su living. Cae lluvia sobre la ventana de su cuarto de invitados, revelando un cielo gris. Pasaron sólo cinco horas desde que dio por terminada la noche, pero se lo puede encontrar abajo en su gimnasio, en cueros, en medio de su entrenamiento de rutina de 10 minutos en la máquina elíptica. "¡Transpirando un poco la noche!", dice.

El estudio está del otro lado del pasillo. Sheeran le pide a todo el mundo que lo visita que firme las paredes. Las firmas incluyen a Rick Rubin, Harry Styles y Benny Blanco, y un dibujo de Damien Hirst, uno de sus artistas preferidos. Hay una pared vacía, excepto por un único nombre. "Es Clapton", dice Sheeran con una sonrisa. "Elton viene la semana que viene, Cherry va a cocinar, así que voy a hacer una pared de las leyendas."

Sheeran y Clapton empezaron a hablarse por email. Clapton lo invitó a subir al escenario con él en Japón el año pasado, y a veces viene a comer a su casa. Sheeran no es un preferido de los críticos, pero, dice: "Me importa un carajo lo que piense la gente. Cada vez que alguien tiene un problema conmigo, yo pienso: 'A mis héroes les gusto. La gente por la que me hice músico es fan de mi música. ¿Por qué mierda me va a importar lo que piense el resto?".

Nos vamos a almorzar a un pub cercano, donde Sheeran rápidamente pide una ronda de Adnams, la cerveza de su ciudad natal: "Me encanta tomar una cerveza ale pesada en enero". Habla acerca de criarse en Suffolk, donde se burlaban de él por ser malo en los deportes, por su pelo rojo y, sobre todo, por su tartamudeo: "Levantaba la mano y después no podía hablar. Y los chicos son crueles. Así que cuando eso pasaba, alguien me imitaba. Y después yo pensaba: 'La próxima vez no levanto la mano'." Dice que rapear al ritmo de Marshall Mathers, el disco de Eminem, lo ayudó a perder el tartamudeo.

Sus padres eran curadores de galerías de arte, armaban exhibiciones y daban conferencias en la ciudad. El papá le enseñó a ser fuerte. "De chico él tenía labio leporino", dice. "Y decía: 'Si alguien te molesta, pegale lo más fuerte que puedas y no te van a volver a molestar'." Todavía ahora su papá no se anda con vueltas: Sheeran cuenta una anécdota de su padre prendiéndose un cigarrillo en una fiesta de Warner Bros. hace poco. "Alguien le dijo: 'Señor, no puede fumar aquí'. Y él le dijo: 'Yo soy Mr. Warner', y lo dejaron tranquilo." La mamá es lo contrario. "Es literalmente un ángel", dice Sheeran.

Aunque su padre le sugería pelear para lidiar con sus problemas, Sheeran prefería el humor. "La mayoría de los pelirrojos que conozco son extrovertidos y cómicos", dice. "Básicamente, hacen el chiste antes de que vos puedas. Mi primer disco es naranja. Hay una razón para eso: yo lo digo antes que vos." Cree que esa época tiene mucho que ver con su elección de carrera: "Todo esto de ser músico sale de querer ser amado y gustarle a la gente".

Sheeran abandonó la escuela en 2007, cuando tenía 16 años, y se mudó a Londres. Empezó a tocar, atacando noches de open mic, pero encontró un público en clubes de hip-hop, de comedia y de jazz. "En cualquier lado donde no fuera la norma que hubiera un cantautor, ahí yo me destacaba instantáneamente", recuerda.

En 2010, Ben Cook, el director de Asylum Records, vio un clip de Sheeran en Internet. Cook fue a chequear varios shows, incluyendo uno en Southampton, Inglaterra, donde Sheeran se paró en una silla en medio del público y tocó desenchufado. "Rapeaba", dice Cook, "así que los tipos trataban de seguirlo, y después había cosas románticas a las que reaccionaban las chicas". Cook lo contrató a los pocos días.

La primera gira de Sheeran en Estados Unidos fue como telonero de Snow Patrol en 2012, en la época en la que su primer single, "The A Team" -una balada sobre una prostituta adicta al crack a la que conoció en un refugio para gente sin techo- estaba explotando. "En Orlando había como 200 personas en primera fila para ver a Ed", dice McDaid, guitarrista de Snow Patrol. "Para la mitad de la gira, ya había 2.000. Podías ver el fenómeno pasando frente a vos."

Su siguiente gira fue considerablemente más grande: una serie de 66 recitales teloneando a Swift. Se conocieron cuando sus managers los contactaron para una sesión de composición. Terminaron trabajando en una colchoneta en el patio de Swift, y compusieron "Everything Has Changed". Cada noche, Swift invitaba a Sheeran al escenario para tocar esa balada.

Fuera del escenario, ésta no fue su época más románticamente prolífica. Dice que estuvo con algunas amigas famosas de Swift: "El mundo de Taylor son las celebridades", dice Sheeran. "Yo era un pibe raro de 22 años británico que salía de gira con la artista más grande de Estados Unidos, con todas estas amigas famosas. Era fácil. Muchas veces me encontraba en situaciones en las que me despertaba y miraba alrededor y decía: '¿Cómo mierda pasó esto?'." (Katy Perry hace poco describió su encanto como un don juan secreto: "Todo el mundo lo ama, nadie le tiene miedo, quieren salir con él. Pueden tenerlo".)

Sheeran narró algunas de estas relaciones en su segundo disco, x, de 2014. Compuso "Don't" acerca de un romance con otra estrella pop que termina cuando se entera de que ella tuvo sexo con un amigo que para en su mismo piso de hotel. Muchos especularon que se trataba de Ellie Goulding, quien luego editó "On My Mind", con la frase: "Vos querías mi corazón, yo sólo quería tus tatuajes". Goulding negó haber tenido algo con Sheeran.

Una persona con la que no salió durante la gira fue Swift, más allá de los titulares de TMZ. "Eso me parece un periodismo muy haragán", dice. "No había absolutamente ninguna verdad en ello."

Sheeran y Swift se ven apenas una o dos veces al año, pero él siente que son cercanos. Se imagina haciendo una gira por estadios juntos, en la que intercambian canciones durante una noche, como hicieron Jay Z y Justin Bieber hace un par de años. "Si todo se terminara para mí, ella estaría ahí para ayudarme", dice. "Taylor, en ese sentido, es una anomalía." Le molestan las críticas que recibió últimamente: "Es omnipresente porque es la mujer más famosa del mundo, así que no puede elegir no estar en los medios. Yo siempre voy a defender a Taylor".

La mayoría de los fines de semana, cuando no está de gira, podés encontrarlo mirando hockey sobre césped. Cherry jugaba para Duke hasta 2014. El año pasado se mudó a Londres con Sheeran, y firmó un contrato para jugar en Wimbledon Hockey Club (en Inglaterra el hockey sobre césped es importante). Durante la semana, trabaja como asesora financiera. "Es la chica más dulce que hay, pero en la cancha es un animal", dice él con orgullo.

Un sábado a la tarde en el Oxford Hawks Hockey Club, Sheeran se sienta frente a un alambrado para ver el primer partido de la temporada, charlando con un par de padres. ("¿Estás haciendo algo con música?", pregunta uno.)

Cherry, la número 17, se acerca a él corriendo, y se besan, y hacen un saludo de manos secreto. En su primera cita, él la llevó a verlo recibir un premio en la gala de la Fundación Americana de la Tartamudez. "Fue un evento bastante inquietante", dice Sheeran, "porque hay muchos chicos que sencillamente no pueden sacar una palabra". La segunda cita fue una fiesta de cumpleaños del manager de Adele. Sheeran "testeó" a Cherry dejándola sola un par de horas. "Uno de los aspectos principales de estar en una relación conmigo", dice, "es que tenés que ser jodidamente social y buena hablando con gente, porque muchas veces en las fiestas me agarran para hablar por mucho tiempo. Y Cherry es perfecta para eso. Se hace amiga de todo el mundo".

Después del partido, llevan a Sheeran al quincho del equipo. Agarra una bandeja, se sirve una papa con porotos y queso, y la aprueba con un pulgar arriba mientras mastica. Va por la mitad cuando aparecen varios otros equipos: chicas de secundaria. Muchas de ellas se acercan de a poco a la mesa de él. Todo el lugar parece estar preguntándose qué hace, exactamente, Ed Sheeran acá. "Voy a tener que irme", dice. "Me están filmando mucho." Se baja la gorra, camina con la cabeza gacha, y logra salir ileso. "Me acabo de dar cuenta de que era una escuela entera. Todos los equipos", dice Sheeran en el auto. "Para nada ideal."

Esta clase de atención le da un poco de miedo a Sheeran, y últimamente tuvo que lidiar con invasiones de su privacidad aún más extrañas. Hace no mucho, un oficial de policía lo detuvo y le pidió una selfie. Sheeran encontró recientemente un drone en su jardín. Está "100 por ciento" seguro de que alguien en su equipo de 40 personas le está vendiendo información a la prensa. "Quiero saber quién es", dice. Lo peor es que lo miren: "La gente te filma a escondidas, me pone jodidamente nervioso". Una de las maneras en las que lidia con esto es la bebida.

"¿Tenés un tequila blanco?", le pregunta Sheeran a un camarero en un restaurante de Nueva York. "Pero no Patrón." Sí, tienen. "Cinco shots de eso, y un shot de jugo de maracuyá, por favor. Que pongan el tequila en hielo, y lo dejen un rato. Y después que lo mezclen con el jugo y más hielo y lo batan." El mesero de ABC Kitchen, de Nueva York, se ocupa inmediatamente del caso: no tienen jugo de maracuyá, pero hay una tienda cerca que sí tiene, y ya mandaron a un empleado a comprar.

Desde que lo vi en Londres hace tres semanas, Sheeran estuvo en una gira publicitaria, visitando Inglaterra, Noruega, Alemania, Francia, Asia y Australia, donde se quedó en la casa de Russell Crowe. "Tiene su propio pub", dice Sheeran. "Yo estaba totalmente borracho, y no me di cuenta de que él se había tomado una botella de gin y estaba borracho también." Hubo una pequeña crisis alrededor de las 8 a.m., cuando todo el mundo se dio cuenta de que Sheeran se había ido de su cama y había terminado en una zona cubierta de césped y repleta de serpientes mortales. Cherry temió otra debacle como la de Islandia. "Estaba tambaleándose en el pasto, se caía en los arbustos", dice.

Sheeran salió ileso, pero hay muchas historias así. En Nashville, en 2013, estaba simulando tocar la batería con dos botellas de cerveza a las 4 a.m., la noche antes de un show en un estadio techado. Golpeó la mesa y terminó con un pedazo grande de vidrio incrustado en su mano derecha. No tocó un nervio por un milímetro.

Después está la cicatriz. Hace poco Sheeran estaba en una fiesta de la princesa Beatriz en el Royal Lodge, cerca de Windsor Castle, cuando empezó a jugar con espadas ceremoniales. La historia cambia -algunos dicen que fue la propia Beatriz; Sheeran dice que fue el cantante James Blunt- pero alguien le cortó la mejilla derecha. "Fue al hospital y volvió listo para seguir de fiesta con los puntos recién hechos", recuerda un amigo. "Y estaban todos durmiendo. Decía: '¿Qué mierda pasa acá? Yo sangré por esta fiesta, ¿y ustedes se van a dormir?'."

"Puede llegar a ser muy tremendo. Es algo bueno que no haya aparecido en la misma época que yo, de otro modo habríamos estado de fiesta tres semanas juntos", dice Elton, quien hace más de 30 años que no toma alcohol. "No es muy drogón, pero le gusta beber. Es muy divertido."

Llega el trago de los cinco shots de tequila. Sheeran se baja uno y pide otro. Habla acerca de ir a Tokio, donde se encontró con Bieber. Hicieron karaoke y jugaron al pool en un bar. "Está en un buen momento. Muy sobrio, muy presente", dice Sheeran. "Hubo un cambio de 180 grados, y no tiene ningún comportamiento de diva. Le queda muy bien."

¿Sheeran piensa que está tomando demasiado? "Muchas veces pienso: '¿Está mal que tome casi todos los días?'. Y después veo a mis amigos y la mayoría hace lo mismo. Y de hecho son peores que yo. Lo primero que dicen los estadounidenses es: 'Hay un problema y tenés que hacer rehabilitación'. Pero no es que me levante y beba. No dependo del alcohol. Puedo prescindir de él por completo. Me gusta salir y divertirme, tener 25 años. Y creo que es algo normal."

Dos días después, en el camarín de Saturday Night Live, Sheeran mira las paredes, repletas de fotos de invitados musicales anteriores: Kanye West, Paul McCartney, el propio Sheeran. "Parezco un estúpido", dice, señalando una foto de prensa en la que está inclinado hacia adelante con cara seria. Al poco tiempo aparecen imágenes del ensayo de vestuario del programa. Se ríe a carcajadas de la imitación que hace Melissa McCarthy del secretario de prensa de Trump, Sean Spicer

-"¡Tremendo!", dice-, y del monólogo del conductor, Alec Baldwin.

Habla de sus planes a futuro. Está en el proceso de entrevistar miembros para una boy band que está creando. Ya tiene compuestas varias canciones "realmente muy decentes. Superpop, pero obviamente creíble. Voy a juntar a tres o cuatro chicos y componerles todas las canciones, y sacarlos de gira conmigo."

La gira de Sheeran para ÷ lo llevará por todo el mundo -este año estadios techados, el que viene al aire libre- antes de cerrarla a principios de 2019. Está llegando a su objetivo final: "Quiero hacer estadios en todo el mundo", dice. "Al nivel de George Strait, que hace giras cada cuatro años, hace un par de estadios al aire libre y después se borra de nuevo." Sheeran también planea protagonizar una película de bajo presupuesto, como Once, con su propia banda de sonido acústica. "Quiero tener una en mi carrera", dice.

Le está mostrando a un miembro de su equipo el meme de "cash me outside" cuando su amigo Zach Braff entra en el camarín, junto con su cita. "No hay nada más divertido que venir a SNL, estoy fascinado", le dice a Sheeran. "Es como si vos fueras a una convención de Star Wars."

Sheeran empieza a romperle los huevos a Braff, señalándole la credencial para pasar al backstage: "¿Por qué tiene eso: 'Talento'?".

"Hijo de puta", dice Braff. "Supuestamente me ibas a hacer la segunda."

Sheeran sale del camarín y se va directo al escenario a tocar "Shape of You", sin preocuparse por ningún tipo de precalentamiento vocal. Más tarde, está camino a tocar su segunda canción, "Castle on the Hill", cuando él y Cherry se cruzan con Tracy Morgan. El comediante lleva la conversación de El imperio contraataca a El padrino, y después a Michael Jackson. "Michael sí que era música", dice Morgan. "Con cada fibra de su maldita alma. El problema con Michael fue que alcanzó su cima demasiado pronto. Escuchá 'ABC'. ¡Cuando hizo eso tenía ocho años! Y cuando alcanzás la cima ya no tenés a dónde ir."

"¡Me estás asustando!", dice Sheeran riéndose. Morgan responde que Sheeran no tiene de qué preocuparse: "Es bueno. Tiene apoyo. Tiene una mujer ahí. Va a tener una esposa, una familia, y va a ser jodidamente feliz."

La escena se vuelve más surrealista cuando Baldwin se les suma totalmente vestido de Trump. Toda la semana, Sheeran estuvo admirando a los dos bebés de Baldwin. "Cada vez que alguien trae a sus bebés, yo pienso: 'Tenemos que ponernos con eso'", dice Sheeran.

Después del show, Sheeran tiene que tomarse un avión para llegar a una prueba de sonido a las 9 a.m. para los Grammy. "Vas a estar bien", le dice Morgan. "Dormí algo en el jet." Baldwin le pregunta por su gira: "Lo que sea que hagas, sos joven, sos muy talentoso. Van a tener un bebé. Ténganlo en su propio avión privado".

"¡Bebés de gira!", dice Cherry.

Lo que Sheeran verdaderamente espera con ansias es su cumpleaños número 26 la semana que viene, que pasará junto a Cherry en los Alpes austríacos. "Conocer gente famosa es maravilloso", dice Sheeran. "Pero eso no es la vida. Eso no es la realidad. Un día esto se va a terminar. Y yo sé que la única persona que va a ser constante es Cherry. Tengo que disfrutar esto mientras esté, pero no permitir que se transforme en mi realidad. Porque ésa no es la realidad en la que quiero vivir."

Patrick Doyle

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