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Migos: los Beatles del hip-hop


Offset, Takeoff y Quave (desde la izquierda) en Atlanta, en enero.
Foto: Cam Kirk

Maneja hasta un callejón sin nombre en el noroeste de Atlanta. Si ves una tienda de segunda mano a la derecha, vas a saber que estás yendo en la dirección correcta; si llegás al refugio para perros, te pasaste. Acercate a la puerta de tela metálica que da a un edificio de departamentos ocupados, con cámaras de vigilancia por toda la fachada sin ventanas: ésos son los estudios Quality Control, donde se hacen hits de millones de dólares.

Cuando se abra la puerta, seguí al McLaren 650S Spider que está entrando al estacionamiento, con su pintura blanca reluciendo en el atardecer. Quavo -25 años, un tercio de Migos, el fenómeno del rap- está al volante sin zapatillas "porque tenés que respetar la gamuza", explica. Su acompañante es una joven llamada Destiny, una estudiante de enfermería que se tomó un semestre para intentar ser modelo. Quavo le pidió a Destiny que también se sacara los zapatos de taco, y cuando las puertas del Spider giran hacia arriba, se los vuelve a poner de manera delicada. Quavo es el líder de facto de Migos, un antiguo mariscal de campo de escuela secundaria acostumbrado a ser el centro de atención. Mientras se vuelve a atar sus Jordans, le cae una llovizna de fines de enero sobre las rastas. "Raindrops keep falling on my head!", canta, y exhibe una inmensa sonrisa.

Quavo tiene muchas razones para estar feliz. Está el Spider, un auto de 300.000 dólares: un derroche tan reciente que todavía tiene patente temporaria. Está el hit de Migos, "Bad and Boujee", que la semana anterior llegó al puesto Número Uno en los rankings, probando que estos tres son los nuevos gigantes del hip-hop. Su arreglo ultra-minimalista -"raindrop/drop-top"- se viralizó, y aparece en todas partes, desde memes de Twitter hasta carteles en todo el país durante la Women's March. Si ésas no fueran suficientes noticias buenas, también está el partido entre los Falcons y los Packers, que están pasando en el lobby del estudio. "Oh, mierda", dice Quavo, viendo cómo el equipo de su ciudad está cerca de ganar 44-21. "¡Atlanta levantó!"

En el Studio B, el primo de Quavo y compañero en Migos, MC Offset, de 25 años, está en una silla rotativa con un buzo de Vetements que cuesta 1.000 dólares. Detrás de él está Takeoff, con 22 años el miembro más joven de Migos y sobrino de Quavo. "Débil. Jeezy y Ludacris hicieron todo", dice Offset, con el ceño fruncido. Quavo lo mira. "¿Los hicieron hacer el show del entretiempo?", pregunta. Offset asiente. "¿Por qué lo hicieron?", grita Quavo. "¡Tendríamos que haber sido nosotros haciendo 'Bad and Boujee'! ¡Tenemos que hacer ese tema en el Super Bowl!"

Los Migos han estado tocando "Bad and Boujee" por todas partes. Hace un mes la tocaron en una gira en Lagos, Nigeria, ante un público masivo y enloquecido. La semana pasada estuvieron en Los Angeles, donde la tocaron en Jimmy Kimmel Live!, después otra vez en una fiesta repleta de estrellas como festejo del inminente lanzamiento de su excelente disco nuevo, Culture. Anoche Migos la tocó en un evento con entradas agotadas en Washington, el día después de la jura de Trump. "La asunción fue débil", dice Quavo, en referencia a la concurrencia relativamente escasa. "No había tanta gente como en la última fiesta en la Casa Blanca, ¿te das cuenta? Si es una payasada, una bufonada, la gente no va. Trump es irrisorio."

Durante las elecciones primarias, Quavo grabó una letra en la que elogiaba a su candidato preferido. Decía algo como: "¡Salta, salta, yo no jodo con Donald Trump!/Yo siento el Bern, siento el Bern. ¡Bernie Sanders!". Quavo explica su apoyo: "Bernie está en las trincheras desde hace mucho tiempo, realmente en las calles". Antes de que saliera la canción, sin embargo, Hillary Clinton se aseguró la nominación y Quavo, desilusionado, borró la frase.

Los Migos no son un grupo político. No de manera explícita. "Bad and Boujee" es un tema con mucho carácter acerca de cogerse a las groupies y "cocinar algo de droga con una Uzi en la mano". En relación con otros éxitos de pop, es una canción particularmente oscura, con pocas concesiones al paladar mainstream: no hay melodías dulces, no hay invitados estelares. "Lo hicimos a la manera del trap, no del pop", dice Offset. Takeoff se mete: "Eso es lo que nos trajo acá". El primer hit regional de Migos, "Brando", de 2013, se trataba sobre transformar una casa abandonada en una choza para vender droga. Su tema revelación a nivel nacional, "Versace", salió más tarde aquel año, una oda a, bueno, usar mucho Versace. Drake subió un remix, imitando la cadencia típica de Migos. Kanye se hizo fan y también copió su flow. Los fans empezaron a decir que Migos era "mejor que los Beatles": un meme bromista, hiperbólico, que sin embargo daba cuenta de la influencia del trío. Un par de semanas atrás, Donald Glover los elogió mientras aceptaba el Globo de Oro por Atlanta, su serie para FX, en la que los Migos hacen una aparición estelar. Más tarde dijo que eran "los Beatles de su generación", y agregó que "no hay mejor canción para tener sexo" que "Bad and Boujee".

Más allá de la energía revoltosa de su música (un canturreo alegre con Auto-Tune, en síncopas intrincadas), a los Migos los enorgullece su ética de trabajo, así que ahora, con el mayor éxito de sus carreras en sus espaldas, no van a retroceder. Están por terminar una canción nueva. Un tipo alto llamado Durel está sentado en la consola. Tiene varios roles en el campamento Migos, incluyendo DJ, compositor de bases, ingeniero y ocasional cadete: "Ey, Durel, ¡traé las Lunchables!", le ordena en un momento Quavo. Detrás de Durel hay migas de comida rápida y de porro sobre una consola. (Quavo dice que fuma hasta 15 gramos por día.) En la consola también hay una caja de cartón que dice: "ESTE LADO ARRIBA-VIDRIO-FRAGIL-PROMETAZINA". Adentro hay una botella grande de jarabe para la tos con codeína, que algunos de los miembros del equipo les han puesto a unos vasos de telgopor de McDonalds, creando un cóctel con una mezcla de gaseosas Mountain Dew Mango Heat y Peach Crush.

Su amigo y colaborador, Tray1, está sentado detrás de Takeoff con jeans floreados. En el piso frente a ellos hay un revólver Springfield Armory XD. Es una pistola de plástico, con arreglos de polímero negro y marrón; el departamento de marketing de Springfield asegura que es una de las favoritas entre las armas portables, que son legales en Georgia. Cuando le pregunto a Takeoff por ella, imita el sonido de un disparo. "¿Eso de ahí? ¡Se llama brrrupp!" Sonríe. "Mirá alrededor. ¿Te preguntás dónde está la seguridad? Está ahí", señala a Tray1, después recorre la sala con una mano. "Son mis hermanos. Mis hermanos son mi seguridad. Tenés que estar en todo. Cuando te está yendo tan bien, cuando te caen estas bendiciones del cielo, también tenés al demonio tratando de atacarte. Tenés que mantener el foco."

"…O podés tirarle a un nigga", interrumpe, cantando a medias. "Shoot a nigga ass on siiight."

Lanza estas amenazas de manera juguetona, pero los Migos han encontrado problemas durante su ascenso a la fama. En marzo de 2014, en una van por la autopista I-95 en Miami, tuvieron un tiroteo con asaltantes no identificados que iban en otro vehículo. Tres meses después, un transeúnte inocente llamado Paris Brown fue asesinado en Atlanta a manos de una persona armada que había intentado lastimar a Migos, según las autoridades; el sospechoso luego se suicidó en un encuentro con la policía. En abril de 2015, la policía arrestó al trío en la Georgia Southern University, donde los habían contratado para tocar, acusados de posesión de armas y drogas.

Quavo y Takeoff pagaron fianzas y asumieron su culpabilidad, pero Offset había sido condenado, y tiene un archivo plagado de arrestos, de modo que pasó ocho meses en la cárcel. Para consolarse, leyó la historia de Salomón en la Biblia: "Era un rey que tenía todo, y lo perdió todo. Pero le quedaba la fe", dice Offset. "Así que Dios lo bendijo con diez veces más de lo que tenía. Cuando yo estaba en la cárcel, como Salomón, no entendía por qué estaba pasándome eso. Estaba en el buen camino. No estaba haciendo nada raro. Después entré en este agujero. Así que me aferré a la Palabra del Señor."

"Pee" Thomas, co-fundador del sello de Migos con Kevin "Coach K" Lee, recuerda su frustración: "Yo pensaba: '¿Para qué le dan a la policía la oportunidad para arrestarlos cuando saben que están en la mira? Cuando sos joven, negro y exitoso, a la policía no le gusta. Los Migos ganan 75.000 o 100.000 dólares en una sola noche. Con todo respeto por lo que hacen los policías, quizás ellos ganan esa plata en un año". En cuanto a enemigos del otro lado de la ley, agrega: "Si no hay gente que te odia, entonces no lo estás haciendo bien. Pero yo diría que hay que enfocarse en hacer plata en su cara. Así es como matás a los que te odian". Y sobre Migos detalla: "Ellos mismos son su desafío más difícil. Pueden hacer discos buenos mientras duermen. Lo que tienen que hacer es evitar cometer los errores que cometieron en el pasado".

En Studio B, durante un momento, la sonrisa abandona el rostro de Quavo. "Tenés que aprender a evitar los problemas", dice. "Ahora no hay lugar para cagadas."

Los Migos tienen "un par de lugares diferentes" en Atlanta y sus alrededores, dice Quavo, pero los tres están acostumbrados a mantenerse cerca. Pasaron la mayor parte de su infancia en la misma casa, y los crio la madre de Quavo en los suburbios del Condado de Gwinnett, en el norte de Atlanta. "Ella era la figura paterna", dice Offset. "Sabía cómo criarte para ser hombre, te decía cómo son los niggas. 'Nuestra gente es esta'; 'Este nigga de ahí es así, tené cuidado'." Todos le dicen Mamá, y la aman mucho. "Tenía una casa llena de niggas jugando, sin zapatos, comiendo toda la comida, y eran tiempos difíciles. Pero nunca se quejó", dice Quavo.

Cuando era chico, a Takeoff le encantaba la lucha profesional, y los tres transformaron una cama elástica que había en su jardín en un ring improvisado. Quavo estaba solo en su amor por "el canal National Geographic", recuerda Offset. "Yo siempre puteaba a este nigga porque entraba al cuarto a las 10 y quería ver a las ballenas, el puto océano." Offset y Quavo jugaban al fútbol americano en la Bekmar High School; el último logró un puesto como mariscal de campo titular, pero Offset, un receptor corpulento, tenía una personalidad que lo auto-saboteaba. "Me echaron de todas las escuelas de Gwinnett porque me peleaba, y tuve que ir a la escuela militar", dice. Cuando volvió, tuvo una discusión con el entrenador y renunció al equipo, enojado. "Me drogaba, andaba en la calle, hacía boludeces de ignorante", dice. "Esa fue mi época salvaje."

Los tres eran fans de la música: Tupac, Biggie, Cash Money, T.I., Goodie Mob, discos viejos de soul y funk que descubrieron en vinilo en la casa de una tía. Cuando era adolescente, Takeoff se bajaba bases de SoundClick y hacía demos, mientras Quavo y Offset hacían deporte; a la noche se juntaban y armaban temas. Pero eso no era lo único que les gustaba. En diciembre de 2011, Quavo y Offset fueron arrestados como parte de una redada a una pandilla, junto a supuestos miembros de los Gangster Disciples. (Quavo dice que el arresto fue "puro show" y que el juez los liberó.) "Andábamos juntos, nos hacíamos llamar Migos, empezamos a aterrar a la gente, nos metíamos en problemas", dice Quavo. Hubo robos, plata ganada "en la calle" que describen como medios para llegar a otro fin. "Teníamos que hacer algo de plata", dice Offset. "Para hacer esta música tuvimos que juntar plata." Explica que, además de equipos de grabación, había que comprar joyas y ropa: "Tenés que mostrarte. Tenés que verte bien, bro. Especialmente si venís de los suburbios y querés conquistar toda Atlanta".

Sus temas producidos llamaron la atención de Gucci Mane, la leyenda de Atlanta y quien los ayudó a presentar a Migos al gran público, y también encendieron la curiosidad de Pee y Coach K. "La música era una locura", recuerda Pee, "pero lo que me hizo querer ir por ellos era que habían empacado toda su ropa y se habían mudado al estudio. Literalmente vivían ahí, dormían en sillas reclinables y hacían música todo el día". Sus estilos son complementarios, pero muy distintivos. Quavo es el miembro más carismático. Takeoff es el más sagaz rítmicamente. Offset es el más poseído, apuntándole de refilón a la depresión con frases lentas y elusivas ("Hoy no planeo salir") que atenúan sus alardes. A él se le ocurrió el escueto "raindrop/drop-top", tratando de expulsar demonios que él no especifica: "Tenía algunas pequeñas situaciones en mi vida, cosas de familia, así que bajé a grabar. A veces es el mejor momento para sacar música de adentro. Podés estar enojado y hacer algo bien loco".

"Bad and Boujee" fue justo eso: algo bien loco. El tema puso a Migos al frente de una nueva ola de talentos de hip-hop de Atlanta, que incluye a sus amigos Lil Yachty y Young Thug. Todos eran MCs muy diferentes, ilustrando la "diversidad" que Quavo dice que es una de las cosas que más le gustan de Atlanta. Por eso me sorprende la reacción de Migos cuando les menciono a iLoveMakonnen, el MC local que hace poco se declaró gay en Twitter. "¡Maldito Makonnen!", brama Quavo después de un interludio incómodo. Le menciono el apoyo que vi que recibió en Internet la decisión de Makonnen. "¿Lo apoyaron?", pregunta Quavo, levantando la ceja. "Es porque el mundo está jodido", dice Offset. "Este mundo no está bien", dice Takeoff. "No estamos diciendo que haya algo malo con los gays", dice Quavo. Pero sugiere que la sexualidad de Makonnen debilita su credibilidad, puesto que "primero apareció diciendo que hacía trapping y vendía Molly, todo eso". Frunce el ceño. "Es raro, bro."

Son las 8:30 p.m. y mañana Migos tiene varias entrevistas y el rodaje de un video. Ahora van a hacer música. "Poné el timer", dice Quavo. "Esto va a durar 15 minutos. Cuando salga del horno va a ser una obra maestra."

Durel comanda la consola y dispara una base que produjo. Quavo entra a la cabina con un porro. Primero escupe palabras sin sentido, considerando ideas rítmicas y melódicas. "Nigga, el hielo en el bote", murmura. "Waste on, coo on." Con cada compás, transforma el sinsentido en ideas inteligibles. "Una plegaria limpia/Ponete un par de alas", se transforma en "Un McLaren estacionado y alas/Estaciono y despliego mis alas". Mientras Quavo sigue con su estrofa, Takeoff escucha atentamente, con una pila de billetes atados con una goma elástica en la mano junto a la cabeza, gritando frases, acelerándose.

El proceso es mágico y crece meticulosamente. Quince minutos se transforman en una hora, después en dos. Destiny se fue hace mucho. Offset toma la cabina. Quavo habla por FaceTime con su mamá, quien está en una "mansión de 2.300.000 de dólares" que le compró él. "Tené cuidado", la escucho decirle. "No hagas estupideces."

Takeoff va último; ya son más de las 11. Quavo y Offset van a un cuarto adyacente. De repente, hay una conmoción en el cuarto. Una mujer con pelo rubio claro grita: "¡Andate a la mierda, Quay!". La veo pegarle a Quavo, y él queda contra la pared. O-Ron, el manager del estudio, se interpone entre ellos. "Niggas, ¿quieren una ronda con un verdadero nigga de las calles?", grita la mujer. Quavo se ríe, aparentemente sereno: "Nah, no queremos problemas".

Al poco tiempo ella se mete en el estudio y se dirige a Durel. "Estos niggas se quieren coger a estas putas que quieren ser famosas", dice, explicando su ira. Después: "¿Estuviste en la cárcel? Yo sí, nigga. Hacé tus bases". Durel frunce los labios y se concentra en la mezcladora, mientras O-Ron la acompaña al pasillo.

Sobre la consola hay una pantalla que muestra imágenes de vigilancia de alrededor de la propiedad. Veo a Quavo corriendo hacia el Spider, y a la mujer persiguiéndolo. Otros se le unen en el auto. Durel y Tray1 están mirando también, y no hacen ningún comentario. La imagen es demasiado pequeña y granulosa para saber qué pasa después, pero veo a la mujer caer al piso. O-Ron la agarra, ella tira patadas furiosa, y la alejan de Quavo. Luego llega un auto; ella se mete y se va. O-Ron regresa y explica que la mujer "se cayó y se lastimó la nariz. Tiene la cara ensangrentada".

Quavo y Offset se van en el Spider. Es la última vez que los veo: la entrevista, aparentemente, se terminó. (Cuando les pido que clarifiquen el incidente, su representante se niega a hacer comentarios.) Mientras tanto, Takeoff sigue grabando, refinando partes sin sentido una tras otra. "Pateé el feng shui al estilo sensei", rapea. "Cuidado con la bolsa, con una tal Kim K." No tiene idea del tumulto que hubo afuera: está enfocado en la música, enfocado en el dinero. El aire en el estudio es amargo y tenso. El tema suena genial.

Jonah Weiner

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