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En ‘Melodrama’, Lorde les canta a los dramas de una fiesta en casa

Lorde – 'Melodrama'

Republic/Universal – Cuatro estrellas


Foto: Jan Feindt

Emocionante y lleno de matices, Pure Heroine, el debut de Lorde, fue una pequeña obra maestra y un hit masivo al mismo tiempo: se notaba que esa chica de 16 años no era un éxito pasajero. Cuatro años más tarde, Melodrama confirma esa sensación. Esta vez, la neozelandesa evidencia un nuevo camino, con acordes solitarios de piano que reemplazan a la paleta electrónica de su disco anterior, como se escucha en "Green Light", el primer single, un mensaje a un ex que Lorde no puede sacarse de la cabeza. La canción sigue un recorrido electro-acústico estremecedor, con unas voces procesadas que gritan "I want it!" (¡Lo quiero!) y recuerdan a otra cantautora hiperculta y precoz: Kate Bush, que en 1982 gritaba "I want it all!" (¡Lo quiero todo!) en "Suspended in Gaffa". Hay que reconocerle a Lorde que ella también lo quiere todo: la experiencia masiva de la música electrónica y al mismo tiempo la intimidad de lo humano y lo hecho a mano. Ese es el truco acá, ideado con maestría por el co-productor Jack Antonoff, que le da a los temas el sentido cancionero que desarrolló en fun. -su propia banda- y en 1989 de Taylor Swift, sin correrse del electro-pop clásico de Lorde. Usando el espacio como un aliado fenomenal, los arreglos pasan de la claridad al delirio, en general en unos pocos versos. Como ocurría con los chasquidos de dedos del hit "Royals", esos pequeños detalles aparecen por todos lados: está la guitarra árida que abre "The Louvre", un tema de atmósfera ambient-dub; los quejidos lejanos y las trompetas heráldicas de reggae en la sexy "Sober"; los sonidos chirriantes e industriales de "Hard Feelings – Loveless"; los beats de trap que van corriendo a la orquesta del tema que le da nombre al disco… Como artefacto de producción de canciones pop, Melodrama es un tour de force. Tanto las letras como esas voces íntimas espectaculares -que van desde el registro súper bajo y sin procesar de su canto de bruja hasta todo tipo de filtros digitalizados- hacen la diferencia. Lorde dijo que el concepto del disco era el de una fiesta en una casa, con los respectivos dramas que se desarrollan en ese contexto; de hecho, el sarcasmo cool de Pure Heroine esta vez se convirtió en una pasión más acalorada. Esto queda claro en la balada triste "Liability", una meditación sobre la soledad de una drama queen ambiciosa y pop. Pero el mejor momento de Melodrama quizás sea "Homemade Dynamite", en el que Lorde vocaliza una pequeña explosión en medio de un silencio total, como si fuera una amiga susurrándote algo al oído en medio del caos de un boliche. Es un momento emblemático de un disco de pop moderno, que valora la intimidad de la vieja escuela, y cuyo efecto dura incluso una vez que las luces de la casa ya se encendieron.

Will Hermes

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